RAFAEL PLAUD "MACHILI"

         

Fué en el pintoresco sector de la zona urbana de Patillas conocida como El Pueblito, que vino al mundo a principios de la década de los años 30, aquel niño que con el correr de los años crecería como una palma y se convertiría en uno de los mejores y más queridos atletas de su pueblo.  Su nombre Rafael Plaud, mejor conocido por todos como Machilí.

 

Las estrechas calles de el Pueblito fueron los primeros "diamantes" donde practicó el béisbol.  Allí creció junto a quienes luego fueron sus compañeros de equipo:  Nelo Velázquez, Che Fonseca, Cheíto Clausell, Sixto Gutiérrez, Francisco (Paco) Rivera, Chimo Meléndez y Luis Rivera, primer patillense que cayó en el conflicto coreano.  De las calles de su barrio, Machilí y el resto de los muchachos pasaron a jugar la llamada pelota de campo en cuanto terreno baldío que tuviera las medidas.  Ellos se encargaban de hacer de ese terreno un parque de pelota.  Ya adolescente entró a formar parte de los equipos de la Liga Atlética Policíaca que dirigia el oficial Moneró.

 

Tenía 16 años cuando sufrió un serio accidente en bicicleta frente a la plaza de Patillas que practicamente le tronchó prosibilidades mayores dentro del deporte.  Se fracturó una pierna teniendo que ser operado y unificaría con tornillos.  Estuvo largo tiempo convalesciendo y tras su recuperación continuó practicando sus deportes favoritos:  béisbol y baloncesto.

En baloncesto fue el centro de su equipo de Patillas en los torneos de tercera categoría.  Formaban parte del equipo junto a Machilí:  Tito Bernier, Ramón Defendini, Jesús Rodríguez, Pedro Juan Rivera Arbolay, entre otros.  Machilí paseo su posibilidad como pelotero en las canchas del Colegio San Antonio de Guayama, en Aibonito, Arroyo y la YMCA de San Juan.  Era el hombre grande del equipo en los rebotes y siempre sumaba su cuota de no menos de 15 puntos por juego.  Junto a Tito Bernier y Rivera Arbolay formó parte de aquella trilogía que hizo famosa la expresión de "apúntale dos".  Machilí cogía el rebote, pasaba a Tito Bernier y éste a Rivera Arbolay que la depositaba en el canasto.  Machilí hubiera sido uno de los grandes en el baloncesto superior de no haber sido por su pierna fracturada, me comentó Rivera Arbolay.

Pero fue el béisbol el deporte que le apasionaba.  A principios de la década del 50, Machilí comenzó su larga carrera con el equipo Clase Patillas Lions.  Fueron sus compañeros de equipos en esos años:  Esteban Mariani, Tomás Fonseca, Carmelo Pérez, Rafael (Caculo) Ortiz, Lito Aguirre, José Suro, Fabián Morales, Paco Rivera, Sergio Cora, Nelson Ramos, Nelo Velázquez, José Juan Rivera Arbolay, Gerónimo Morales, Modesto Figueroa, Juan Antonio (Toño Satélite) Torres, Guango Morales y Toto Delfi, entre otros.

Machilí era zurdo.  Como lanzador tenía una bola rápida que combinaba muy bien con lanzamientos lentos y una buena curva.  Existe la idea generalizada que los lanzadores izquierdos son descontrolados.  En el caso de Machilí la versión era equivocada.  Gozaba de un buen control y era muy astuto.  Tenía una gran habilidad para sorprender corredores en base.

Cuando no lanzaba Machilí, defendía la primera base.  Su deficiencia física debido a la pierna no fue obstáculo para que defendiera en forma eficiente esa difícil posición.  En las más de las ocasiones era el cuarto bate del equipo.  Era bateador de poder y de gran consistencia.  Era tal su calidad como pelotero que daba el todo por su equipo, que alguien con capacidad musical se inspiró y le dedicó una plena.  Parte de la plena decía:

-         ¿Quién va a "pichar"?     Machilí.  -    ¿Quién va a batear?  -      Machilí.

-         Ese "homerun" -       Machilí. 

La plena fue escrita siendo ya Machilí un veterano en el béisbol, como homenaje a quien había servido por casi tres décadas al equipo Clase A de su pueblo.

Una vez retirado del béisbol Clase A, Machilí continuó en el deporte al que tanto le debía.  Formó parte de los equipos de "Old Timers" de Patillas y de La Palma de Arroyo.  Todavía le quedaba algo en la bola y aunque había perdido la velocidad, no así su astucia la que utilizaba para engañar a los veteranos más jóvenes que él.  Cuando no jugaba, estaba en las líneas como "coach".

Hace varios meses estuve en Patillas.  Llevaba la misión de entrevistarlo.  Entré a El Cid frente a la plaza y mientras entrevistaba a otro gran atleta patillense, Cacoño, pregunté por Machilí.  El joven que estaba atendiendo el negocio me señaló hacia una mesa donde jugaban dominó.  Allí estaba él, Rafael Plaud, Machilí mi amigo.  Cuando entré al negocio, no lo reconocí.  Estaba enfermo.  El cáncer lo había consumido.

Cuando terminé de entrevistar a Cacoño, me dirigí hacia él y lo saludé.  Le dije sobre mi intención de entrevistarlo para esta columna en una fecha cercana.  Me dijo que sí.  Pero el tiempo que todo lo hace y deshace, no lo permitió.  Varias semanas después, Machilí firmaba contrato con el apoderado de nuestras vidas.  Está en el equipo grande y tal como lo fue con el Patillas Lions, allí también es una estrella.

Cuando en Patillas se establezca el pabellón dedicado a sus hijos que le dieron brillo a su pueblo en el deporte, estamos seguro que Rafael Plaud, Machilí, estará en primera fila.

Rafael Plaud, Machilí, honor a quien honor merece.